LA MEMORIA DEL CIELO orientaciones en el espacio y el tiempo

solarigrafies
fotografías 40×50
transfer sobre madera 15×21

“no hay un solo hombre que no sea un descubridor. Empieza descubriendo lo amargo, lo salado, lo còncavo, lo liso, lo áspero, los siete colores del arco iris y las veintitantas letras del alfabeto; pasa por los rostros, los mapas. los animales, los astros, concluye por la duda o por la fe y por la certidumbre casi total de su propia ignorancia”
JL Borges

Con una simple lata se puede construir una cámara de fotos. Un receptáculo oscuro, completamente cerrado, con un pequeño agujero por el que entre la luz: el estenopo. Sólo se necesita un receptor fotosensible, en éste proyecto, papel fotográfico. Es lo que se llama cámara estenopeica y nos remite a los inicios de la fotografía, a una memoria no tan lejana, que se desvanece bajo el reinado de la fotografía digital.
La solarigrafia, tal y como se conoce a la técnica utilizada, es una fotografia de muy larga exposición: puede ir de las pocas horas a todo un año. Necesita luz solar directa (no hay proceso de revelado, el papel sencillamente se quema, se sobreexpone) y como su nombre indica dibuja la trayectoria aparente del sol. Casi podríamos decir que más que una fotografía es un vídeo de un solo fotograma. Todo lo que ha pasado por delante de la cámara ha impregnado el papel, pero no todo queda registrado. Sólo el sol esculpe el papel, lo labra con su paso, dejando el rastro. Tanto es así que observando las líneas de su trayectoria podríamos hacer un parte metereológico del lugar, en base a sus intermitencias.
Las fotografías que se presentan documentan 3 meses de exposición y fueron estratégicamente repartidas por toda la isla. Nos gustaba pensar que toda ella, durante éstos meses, funcionó como una gran antena, mirando al cielo como lo hacen los grandes observatorios astronómicos ¿Cuántos turistas haciendo fotos pasaron por delante de las cámaras? ¿Cuántos aviones y satélites? Está todo allí… aunque no podamos verlo.
Nos interesaban por un lado los faros y las “taules” (iconos turísticos de la isla) cómo elementos simbólicos de la orientación. Los faros, claro està, en la navegación. Y las “taules” a nivel astronómico, como elemento de culto solar que se cree que fueron. Por otro lado queríamos incluir las antenas de Monte Toro (anti-icono turístico), que funciona como elemento simbólico de las telecomunicaciones, nuestra navegación en los actuales oceanos de la información.
¿Estan obsoletos los faros con los actuales sistemas globales de posicionamiento? ¿Que nos queda del misterio primigenio de los cultos solares?¿Cómo nos orientamos en la gran densidad de imágenes en la que vivimos?¿Que cruza hoy nuestro cielo?

Un proyecto de Vïctor Masferrer con la colaboración de Maite Basterra.
www.victormasferrer.com
www.maitebasterra.com